Historia de Bogotà


Los primeros pobladores de Bogotá fueron los Muiscas, pertenecientes a la familia lingüística Chibcha.

La ocupación principal de sus habitantes era la agricultura complementada por la caza y la pesca. Sus principales cultivos fueron el maíz, la papa, los fríjoles, las calabazas, los tomates, los cubios, la yuca, el tabaco, la arracacha, la batata, además diversas frutas y hortalizas. En el campo de la minería, la explotación de la sal y de las esmeraldas fue fundamental para su propio uso y para comerciar con otras tribus que les suministraban oro y algodón.

Con la consigna de los conquistadores de fundar y poblar, se creó un asentamiento urbano donde pudieran vivir en forma ordenada bajo un gobierno estable. Hacia el oriente, al pie de los cerros, hallaron un poblado de indios llamado Teusaquillo cerca de la residencia de recreo del Zipa, provisto de agua, leña, tierras para sembrar y resguardado de los vientos por los cerros de Monserrate y Guadalupe.

Aunque no existe acta de fundación de la ciudad, se ha aceptado como fecha de fundación el 6 de agosto de 1538. Según la tradición, aquel día el sacerdote fray Domingo de las Casas ofició la primera misa en una iglesia pajiza, levantada cerca de la actual catedral o del actual Parque de Santander. Se dice que ese día la región recibió el nombre de Nuevo Reino de Granada y el poblado se llamó Santa Fe.

El trazado urbano se diseñó en forma de cuadrícula y desde entonces se implantó la medida de cien metros por cada lienzo de cuadra. Las calles de travesía —oriente-occidente—  tenían 7 metros de ancho y las actuales carreras, 10 metros. En 1553 se trasladó la Plaza Mayor —hoy Plaza de Bolívar— al sitio que ocupa actualmente y se inició la construcción de la primera catedral en el costado oriental.

Bogotá era una ciudad aislada por las vías de comunicación que eran muy precarias. Tan sólo a fines del siglo, ese aislamiento fue cediendo gracias al ferrocarril y a algunas carreteras que la pusieron en contacto con el río Magdalena y a través del éste con la costa Caribe.

Durante el siglo XIX se conservaban las tradiciones y costumbres de la época colonial, combinadas con algunas influencias europeas. En las reuniones se impusieron el chocolate con colaciones y dulces elaborados en las casas que se servía en las noches, y el ajiaco se convirtió en el plato típico.

Durante el siglo XX se aceleró la transformación de la vida cultural Bogotana, en parte gracias a los nuevos medios de comunicación. Se multiplicaron los periódicos, las revistas nacionales y extranjeras, el cine, la radio, las comunicaciones telegráfica y telefónica, y el transporte aéreo comunicó a Bogotá con el resto del mundo. Las oleadas de campesinos y dueños de fincas que huían de la violencia, y de quienes llegaban a Bogotá en busca de trabajo y de mejores oportunidades, triplicó la población.

En 1954 se anexaron a Bogotá los municipios de Usme, Bosa, Fontibón, Engativá, Suba y Usaquén, creando así el Distrito Especial de Bogotá, que se proyectó hacia un crecimiento futuro y organizó la nueva estructura administrativa de la ciudad

 

La economía de la ciudad ha tenido gran desarrollo y diversificación.

La producción industrial es inmensa, lo que ha hecho necesaria la creación de importantes zonas industriales especializadas. La Sabana de Bogotá se ha convertido en un centro productor de flores que se exportan a muchos países y la microempresa  da ocupación a un amplio sector de la población en diversas actividades.